4 Noviembre 2009
Desde siempre jugamos a las escondidas...
los frutos contorsionistas dentro de pequeñas semillas
el viento invisible para no revelar su posición
las ardillas son astutas: cambian de árbol continuamente
el Sol es torpe, en cambio, y se asoma diario a ver si alguien lo ha descubierto
la herida se resguarda debajo de la piel
la otra herida se esconde detrás de los ojos más bonitos
el tiempo corre para que no lo puedas ver
el silencio ocultando algo, por definición
las sábanas resguardan cuerpos tibios
tú estuviste a no más de cinco kilómetros de mí durante años
y recién apenas te encontré
algo esconde el universo, aunque no sabemos qué
Dios se esconde muy bien.
Final 2:
Desde siempre jugamos a las escondidas...
y siempre gana Dios.
Final 3:
A la muerte le toca buscar.
servido por Pedro
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2 Octubre 2009
Nunca decir.
Murmurar siempre.
Imaginarse las escenas perdidas de la película.
Suponer cómo sería...
Si no fueras nube, engaño, promesa,
alta montaña, ojera, fuego, arco.
Si fueras flecha.
O un aleteo sin consecuencias.
Pero suponer es ya en sí mismo una losa encima.
servido por Pedro
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1 Octubre 2009
Siempre se debe empezar un poema
con palabras amigables,
serpentinas para los ojos de los
lectores
-monos ricos de cuatro ruedas-
o para sus quietas almas.
Y siempre debes ser/ tienes que,
siempre.
No necesitas estar ebrio,
ni vender seguros, ni tocar bien la guitarra,
porque eres uno más,
hagas lo que hagas,
vayas a donde vayas,
creas en lo que creas.
Nada.
Eso eres tú.
Yo no. Yo ni siquiera soy.
Ni podría haber sido.
Uno que se parara a bailar
cuando todos lo miran.
O uno de esos otros,
que cuanto más odian a dios, más hablan de él.
Yo no.
Porque las mujeres siempre
porque el cabello de ella nunca
porque la ropa en el piso siempre
porque su pierna sobre la tuya nunca
porque solo siempre
porque nunca
El corazón nunca debe ser mencionado en un poema.
Solamente
dibujarse.
Y menos un corazón que lleva muerto un siglo,
calcetín perdido en medio del pecho.
Y los poemas nunca deben combatir dragones,
ni hablar de suicidios entre amantes,
a lo mucho decir dos o tres palabras con química,
mojarse los pies en charcos sucios
y sumergir la corbata en la sopa.
Nunca decir.
Murmurar siempre.
servido por Pedro
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29 Septiembre 2009
Desnúdate lento
para que la luz no me ciegue
cuando caiga tu falda
y quede tu sexo expuesto,
húmedo y salado,
como un sol hundido en el océano.
servido por Pedro
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17 Septiembre 2009
No hay nada de literario en nosotros:
ni noches de luna llena, ni abriles en el mar;
ni siquiera un poco de olor a cigarro.
Tus ojos no son particularmente hermosos
y bajo tus pechos cuelga una barriga más grande que ellos,
blanca, eso sí, como la nieve.
El café no te gusta,
y mucho menos frío;
y te da igual no saber qué es un soneto
o con qué blusa combina.
Las palabras, dices siempre,
sirven para ganar dinero,
no para hacer poesía.
Tú y yo jamás hacemos el amor:
lo intuimos, acaso,
si no te quedas dormida.
Y cuando duermes nunca sueñas conmigo.
No, lo que tú y yo hacemos se parece más
a un combate entre dos bestias
que pelean por comida,
con sus garras bien sujetas al lomo del rival
y la carne de los dos hediendo.
Roncas. Babeas la almohada. Tienes mal aliento por las mañanas.
Y ni siquiera peinas tu cabello para disimular tal falta de gracia,
pero, para tu fortuna, yo no quiero un poema
sino una mujer a la que admire.
servido por Pedro
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11 Agosto 2009
El vestido de noche cayó como la noche misma,
repentina e inevitablemente,
tocando tu cuerpo absoluto antes que nadie,
conjurando la perfecta imagen de una virgen
y, enredada en sus tobillos,
una pantaleta siseante.
Tus senos me miraron
como un gato en mitad de una calle oscura:
retadores, mustios, orgullosos de sí mismos,
con la luz parda del cuarto temblando sobre ellos.
Y mis ojos ardían y las sábanas ardían
y tu sexo ardía más que ninguna otra cosa,
pero seguías ahí parada, sin mover un solo músculo,
esperando a que algo ocurriera
o a que alguien dijera una palabra...
o quizá simplemente esperabas.
Pero ni el cielo intuido a través de la persiana
ni la boca abierta de tu amante se atrevieron a decir nada.
Callé. Callamos.
Y la noche lo dijo todo.
servido por Pedro
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31 Julio 2009
Hoy me enteré de una ley que, de tan ridícula, hasta pensé que se trataba de una broma. Pero no lo es. Es una ley mexicana (aunque posiblemente exista en muchos otros lugares) referente a la reproducción de la música y está vigente.
Resulta que si tienes un negocio, cualquiera que sea su giro, y quieres poner música de fondo, tienes que pagar por ello. Sí, tan absurdo como suena. Si yo soy dueño de una peluquería o una cafetería o de la tiendita de la esquina, y deseo ambientar el lugar con mis discos de -digamos- Moderatto o RBD, le tengo que pagar por ello a Somexfon, la Sociedad Mexicana de Productores de Fonogramas, Videogramas y Multimedia. Las tarifas van desde unos 150 pesos mensuales hasta los 2 mil, en caso de que tu negocio sea una discoteca o antro similar.
Y yo me pregunto: ¿al pagar esa cuota te regalan todo su catálogo en CD, o ya de perdida en archivos mp3? Porque la verdad es que, si además de que vas y compras sus discos, te quieren cobrar por escucharlos, pues ya me parece una mentada de madre a dos brazos.
Lo más divertido es que si no cumples con estos parámetros, pueden interponer una demanda civil en tu contra, que conllevará su respectiva multa, claro está.
Yo no tengo la menor idea de si efectivamente se cumple esta "regularización", como le llaman en su sitio, o si la gente se la pasa por el arco del triunfo (espero), pero la simple idea me da escalofríos. ¿O cómo es la cosa? ¿Son tantas las pérdidas de las compañías discográficas por culpa de la piratería y las descargas por internet, que en lugar de pensar en nuevos modelos de distribución van y se desquitan con los dueños de pequeñas y medianas empresas, que en México ya de por sí la tienen cabrona? Es una estupidez.
Si entran en el sitio de la Somexfon se encontrarán un video con la opinión de talentosísimos y respetadísimos músicos mexicanos de la talla de Belanova, Alexander Acha (¿quién?) y Yahir diciendo las pendejadas de siempre, que si no les pagas por su arte (¡já!) se van a quedar pobres y la música va a dejar de existir (doble ¡já!).
Hay muchos puntos que no me quedaron claros dándole una vuelta al sitio, como por ejemplo qué tan grande es su catálogo o si incluye artistas internacionales reconocidos (por la musiquita que ponen de fondo me queda claro que sí incluye a The Killers, Britney Spears y Christina Aguilera, entre otros), o si más bien uno puede elegir no poner ninguna canción de su repertorio para ahorrarse esa lana o si su catálogo abarca toda la música comercial existente, y entonces no te queda más que bajarte los pantalones. Si alguien entiende, que avise.
Así que ya saben, si van a emprender un negocio de venta de dulces y en su localito quieren poner la canción "Mundo de caramelo" para atraer niños o simplemente porque les gusta la pinche melodía, vayan agregando a sus deudas una tajada para este organismo, además de la obvia licencia para vender dulces, la renta del lugar, el gasto en la mercancía, el pago a los empleados, la mordida para que el poli de la esquina haga su chamba y, por supuesto, para comprar los discos que después te van a cobrar por reproducir.
Qué bonito país, chingá, cómo de que no.
servido por Pedro
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7 Julio 2009
Ya tenía casi un año sin publicar nada en esta sección, pero la ocasión lo amerita.
El domingo pasado hubieron elecciones en México, una cosa deprimente porque todos sabemos a priori que, pase lo que pase, nada, NADA, va a cambiar. Probablemente por ello hubo un 6% (hasta donde me quedé) de anulación de votos, que es más de lo que registraron unos 3 o 4 partiditos.
Pero claro, como en todo, hay de anulaciones a anulaciones. Lo normal habría sido dibujar una gran X que ocupara toda la hoja pero, como siempre, no faltan aquellos que le imprimen su propio estilo. Aquí los ejemplos que más me gustaron (todas estas imágenes vistas en twitcaps.com, por cierto):

¿El héroe de Ciudad Gótica para diputado federal? ¡Carajo, eso sería simplemente hermoso!

Jajaja. Mucha sinceridad en este voto. Casi puedo ver la cara del sujeto/héroe que tomó esta fotografía leyendo las opciones una a una, para rematar con un sonoro ¡Ni merga!

Y bueno, qué decir de éste. Cuántas carcajadas habrá provocado entre los funcionarios de la casilla en la que fue depositado ese voto. Con dedicatoria para todos los políticos.
servido por Pedro
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