Salidos del underground británico, The Horrors tienen apenas dos años haciendo música juntos y un solo disco, pero ya se les vaticina una prometedora carrera.
Son la reencarnación de los Sex Pistols, aunque tocados por el indie, y con más idea musical que aquéllos. Vaya, junto a estos “horrores”, los Strokes son unos mariquitas.
Strange House es el nombre de su primer álbum, de influencias notoriamente oscuras y punks. El primer track es un cover de la poco conocida banda Screaming Lord Sutch, de título “Jack the Ripper” (el nombre lo dice todo). En esta primera canción las guitarras se desgañitan paulatinamente junto a las vocales de Faris Rotter, que evolucionan hasta convertirse en francas carrasperas.
La siguiente rabieta (perdón, rola) es “Count in Fives”. Continúa con el tono frenético de su predecesora, pero con un riff más pegajoso, casi (sólo casi) bailable.
Sin embargo, lo más interesante de este Strange House viene a partir del track 6, “Little Victories”, acelerado como todo el concepto en sí, aunque quizá ligeramente más melódico y cambiante.
Nos saltamos hasta el número 8 que lleva el título de “Sheena is a Parasite”, y que es el primer sencillo que se desprendió de esta grabación, dándolos a conocer mundialmente, probablemente un poco ayudados por el video (obra del bizarrísimo director Chris Cunningham). Aquí es donde las tinieblas del punk se apoderan ya por completo del escucha.
Un par de rolas más adelante, The Horrors se da el lujo de permitirse un poco de experimentación con el bajo, la batería y algunos efectos (intencionalmente) descompuestos, preparando así el cierre de un disco, si no brillante, al menos sí fuera de lo cotidiano.
The Horrors es una banda de garage con todas las de la ley. Una prueba de ello es que Joshua Third, el guitarrista, se ha creado su propio pedal de distorsión, lo que le brinda ese sonido tan particular al conjunto. Un sonido sucio y rasposo, pero original, cosa que pocos grupos pueden presumir últimamente.