La Coctelera

Contraflujo

Todo es cuestionable

12 Junio 2007

Los príncipes la tienen chiquita

Blanca Nieves y la Bella Durmiente mantenían una relación en secreto. Ambas creían que la persona más indicada para satisfacer a una mujer era, precisamente, otra mujer.
A pesar de sus respectivos matrimonios con sendos príncipes azules, su vida sexual no era plena.
-La tiene muy chiquita –decía Blanca Nieves.
-Se viene muy rápido –comentaba la Bella Durmiente.
Fuera de eso, sus vidas en matrimonio eran relativamente confortables: tenían auto, chofer, empleados domésticos, guardaespaldas y iPods propios.
Las dos princesas se veían cada martes y viernes en casa de los enanitos, de día, mientras ellos trabajaban en una mina. Las camas les quedaban, por lo tanto, muy pequeñas, pero juntando tres o cuatro les era más que suficiente para hacer el amor en todas las posiciones posibles.
Intentemos la tijerita, decía una; mejor el candado, decía la otra. Finalmente probaban suerte con ambas, hasta quedar saciadas.
Por su parte, los príncipes azules no tenían ni la más leve sospecha de que esas reuniones matutinas de sus mujeres terminaban siempre en sudor real.
Ellos salían muy temprano, cada cual de su castillo, y se aventuraban al pueblo para atender “importantes negocios”, como decían, en son de burla, las princesas.
Poco a poco Blanca Nieves y la Bella Durmiente empezaron a sentir deseos de experimentar cosas nuevas, así que decidieron invitar a todas las princesas de los reinos cercanos. Cenicienta, Ariel, Jazmín, Bella, Rapunzel y muchas otras chicas de las altas esferas sociales se daban cita en casa de los enanitos, hasta que aquellas reuniones se convirtieron en las más increíbles orgías de princesas jamás vistas.
La voz se corrió por todo el universo, y de pronto la casa de los enanitos no fue suficiente para albergar a tanta princesa insatisfecha sexualmente, así que decidieron alternar sus propiedades.
-¡Mañana en mi casa! –sugería Fiona.
-¡Ahora en la mía! –apuntaba Leia.
-¡La próxima semana me toca a mí! –ofrecía Carolina de Mónaco.
En poco tiempo las mujeres acordaron verse a diario. Algunas proponían nuevas técnicas; algunas más llevaban estilizados juguetes; otras sacaban a relucir sus fetiches: que si déjate puestas las zapatillas de cristal, que si envuélveme con tu largo, largo cabello, etc.
Así pues, las princesas, sin excepción, coincidían en que ni todo el oro del mundo, ni todas las joyas, ni lámparas mágicas o cajitas musicales, ni nada que sus maridos pudieran ofrecerles, sustituirían jamás esas mañanas de celestiales orgías femeninas.

Apéndice:
Los enanitos, quienes nunca fueron capaces de llevar a su casa a una sola mujer por propia voluntad, se sorprendieron mucho un viernes al encontrar sus camas con los resortes salidos y las patas quebradas. Como el trabajo en la mina no da para solventar gastos tan fuertes, ahora, resignados, duermen en el piso dentro de las fundas de sus almohadas.

servido por Pedro 13 comentarios compártelo

13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ale

Ale dijo

Jajajaja, pobres enanitos, como siempre son los más perjudicados.
Quiero pensar que este cuento no es la respuesta a la invitación de Diana, ¿o sí?
De todos modos hoy sí me hiciste reír mucho, mira tú, quién iba a pensar que tu hermana la persignada...
Besos
Ale
P.D. Revisa los comentarios que te han puesto en otras entradas, porque hay algunos que ni al caso y pienso que deberías eliminarlos.

12 Junio 2007 | 07:09 PM

la-fourmi-rouge

la-fourmi-rouge dijo

Muy simpático este texto.
Moraleja: Si eres enano o tus órganos sexuales son enanos, nadie follará contigo por mucho dinero que tengas?
Vaya... qué triste... jeje.

13 Junio 2007 | 02:07 PM

Diana

Diana dijo

Ja, ja, ja, ja, ja. Peter, has dado una buena razón para no querer ser princesa ¿eh? No sé si se ajuste al objetivo del proyecto pero ten por seguro que voy corriendo a colocarlo en la lista de mi blog. Habrá más de una princesa, triste o alegre, gorda o flaca, que se haga pipí de la risa leyendo esto, y hasta tome nota de tus estadísticas sobre anatomías reales.

Mil gracias, en un solo ost me cumpliste dos peticiones: hacerme reír y un cuento de princesas.

Niño shhhhhulo, te dejo un besote, muásssss!

Diana

13 Junio 2007 | 07:22 PM

amelia arcos

amelia arcos dijo

Mira, pues no se qeu decirte con eso de que las princesas experimentaron con ellas mismas, la verdad, es que ganas dan de hacerlo, los llamados principes azules, siempre fallan en algo, y apenas te pueden dar algo de felicidad, y si la tienen chica o grande es igual, parecen qeu siempre te la meten doblada, bueno, que me ha gustado tu cuento, eso ocurre ahora hoy en dia, hay muchas mujeres que hartas de pasar de todo, se han volvaco en ellas mismas, y tienen una vida y una sexualidad diferente, y por lo visto funciona bien, pero yo, me conformo no con un principe, sino con uno que pase por alli y sea buena gente y buena persona, tu cuento esta genial, te felicito, un saludo, amelia

15 Junio 2007 | 11:23 PM

carmelo

carmelo dijo

¡Chale! Y Los pobres enanos que culpa tenían, cuando menos les hubieran dado una repasada las pricesas, quien sabe que sorpresas enormes se podían encontrar debajo de la camisola y el pantalón. De tanto andar pique y pique en la mina, de darle con la punta a la piedra hasta romperla. Alguna experiencia tenían. Digo, andar sosteniendo el mango de palo con las dos manos, dale que dale, de arriba para abajo, una y otra vez. Seguro que al menos buena condición les ha dejado.

20 Junio 2007 | 01:51 AM

Andrès

Andrès dijo

Juar, juar, juar, qué guarro eres, hermano! A ver si no te demandan algunas de esas princesas (no hay princesas ficticias: todas son reales). Un párrafo redondito, digno de iniciar la Iliada, es "Los enanitos, quienes nunca fueron capaces de llevar a su casa a una sola mujer por propia voluntad...". En todo caso, estoy seguro de que no todas las princesas están insatisfechas con la actuación de los prìncipes... algunas princesas están insatisfechas también por la actuación de algunos plebeyos (cfr. Les Luthiers). Muchos saludos.

21 Junio 2007 | 06:53 PM

Tigrilla

Tigrilla dijo

Muy buen cuento, creo que las princesas, después de todo, no fueron nada mensas jajaja (los enanitos y los príncipes sí )
Te leo después de ver tu cuento listado en el space de Diana.
Saludos!
Tigrrilla

28 Junio 2007 | 05:08 AM

Iliana

Iliana dijo

Jajajaja... Ahora sí me reí, me alegro de haber seguido todas las ligas de cuentos de princesas del espacio de Diana. Éste es sin duda el más original, jajjaa...

Saludos y mucho gusto!

2 Julio 2007 | 06:04 AM

Ricardo

Ricardo dijo

Que bárbaro, me hiciste reir bastante. Esas princesas si que aprendieron a divertirse y a estrechar relaciones. Felicidades a las princesas reales y ficticias. Arrriba los fetiches.

7 Julio 2007 | 12:37 AM

Mó.

Mó. dijo

Peter :

Con ese cuento, por supuesto que quiero ser princesa!!!

un beso

Mó.

12 Julio 2007 | 08:35 PM

Pinito!

Pinito! dijo

Ay wow!!!!! Pues mira la vdd yo apoyo y comprendo a esas pobres princesas que no se sentian satisfechas!!! Arriba nosotras las mujeres que lo tenemos todo!!!! Y pues como te puedes dar cuenta las mujeres no necesitamos a un hombre para ser completamente felices... jaja ay que feminista me estoy poniendo! La vdd es que yo adoro a los hombres pero de vez en cuando hay que darles el credito que se merecen a las mujeres. Bueno en cuanto a que soy una ñoñis pues que puedo hacer, espero que asi me quieras y que la proxima vez que te vea bailes y brindes cnmigo! mua!

16 Julio 2007 | 08:34 AM

el huge

el huge dijo

Pues les pasa lo que le pasa a todo el mundo. Alguna vez lo leí en algún lado(se me hace que lo dijo Freud): conforme los años pasan, los hombres se juntan más con sus amigos y las mujeres con sus amigas en un psicótico e inconciente intento de dejar salir todas las frustraciones que el sexo opuesto les producen. Así, los hombres se van en bola a la cantina no sabiendo que se juntan entre sí por un casi perceptible dejo de homosexualidad disfrazado de machismo dócil. Igual las mujeres pero en negativo de la película. El que lleguen a la sexualidad entre ellos mismos, no es más que un infortunio psicológico manifiesto devenido de un patrón regularmente escondido a la luz pública.

En otras palabras: Es mejor no querer ser princesa porque al final TOOOODOS acaban siendo PRINCESAS, de una u otra manera. Y eso resulta ser algo taaaaan común últimamente...

Ta chidísimo tu cuento, mi buen Pedro... Ahorita ando dando vueltas, checando los cuentos de la convocatoria. Ya me daré la vuelta para leer más...

hugie huge
the one and only...

21 Agosto 2007 | 05:43 AM

lucy

lucy dijo

there is fantastic but the slepe beuty is old no

12 Julio 2009 | 03:44 AM

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Pedro detesta a las cucarachas, a los racistas y a la carne por igual. Pedro no sabe nada de integrales ni derivadas. Pedro fuma. Pedro escribe de noche. Pedro ama lo suficiente a los libros como para leerlos, pero no tanto como para atesorarlos. Lo mismo le sucede con las mujeres. A Pedro la única bebida embriagante que le gusta es el tequila. Pedro ríe cuando ve los Simpsons, y llora cuando escucha Radiohead a solas. Pedro cumplirá tus más imprudentes fantasías lectoriles.
   

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