Recomendaciones discográficas de la semana IV
Fat of the land – The Prodigy
Este disco es uno de los más potentes que se hayan creado jamás. Incluso hoy, a 10 años de que salió a la venta, sigue sonando tan actual como si fuera nuevo.
Nunca antes de Fat of the Land la música electrónica había sonado tan rockera. No por nada se le conoce a The Prodigy como “la banda punk que hace techno”.
El material incluye varios de los éxitos más grandes del grupo como “Breathe”, “Mindfields” o “Firestarter”, todos ellos verdaderos clásicos de la generación rave.
Además, no podía faltarle el ingrediente de la controversia y la reprobación. El tema “Smack My Bitch Up” fue altamente censurado en el Reino Unido, por considerar que contenía un mensaje ofensivo en contra de la mujer (“sube el tiempo, golpea a mi perra”, dice durante toda la canción).
El punto es que la canción pudo más que cualquier crítica y siguió trasmitiéndose por radio, aunque eso sí, por las noches solamente.
Los integrantes de The Prodigy son Liam Howlett (teclados, programación), Keith Flint (vocal) y Maxim (vocal). Howlett es el genio detrás de Fat of the Land: compositor principal y productor.
Sin duda, el auge del que goza la música electrónica desde la década pasada, debe mucho a esta grabación. Una de las piezas que más pueden hacer que muevas los pies, sin sentirte ridículo.
Emparentados con: Daft Punk, The Chemical Brothers, Ministry
Dark Side of the Moon – Pink Floyd
Por lo general soy de la opinión de que Pink Floyd está sobrevalorado, sin embargo, este álbum sí merece un lugar especial en la discoteca de los dioses mismos.
No solamente es uno de los principales emblemas de la música conceptual, sino que consiguió llevarla al éxito comercial absoluto. No por nada está en el libro de los récord Guiness al acumular 591 semanas en las listas de popularidad desde su salida en 1973.
El material se debe escuchar como unidad, no obstante, algunas piezas son clásicos de todos los tiempos en lo individual: la esquizofrénica “Time”, el famoso 7/4 de “Money” o el estribillo de “Brain Damage”.
Por si fuera poco, Dark Side of the Moon está rodeado de mitos. El más famoso de ellos es que si se escucha el álbum viendo simultáneamente la película El Mago de Oz (1939), varias de las secuencias coinciden con los sonidos pinkfloydianos. Aunque la banda afirma que es sólo eso, una coincidencia.
Pero el simple hecho de que alguien haya descubierto esta “coincidencia”, deja muy en claro algo: este disco y los psicotrópicos hacen una de las amalgamas más concurridas de toda la historia de la música.
Roger Waters y David Gilmour alcanzaron con este material el punto más alto de su carrera, aunque sin demeritar sus posteriores obras Wish You Were Here (1975) y The Wall (1979).
Su música, inmediatamente encasillada en la categoría del rock progresivo, ha servido de fuerte influencia para bandas muy importantes en la actualidad como Dream Theater y Porcupine Tree.
Emparentados con: King Crimson, Rush, Jethro Tull
65x65.jpg)
