La Coctelera

Contraflujo

Todo es cuestionable

27 Noviembre 2007

Envejece uno, no la música

Uno de los más ambiciosos deseos de mi vida es jamás convertirme en un viejo de esos que dicen “en mis tiempos era mejor” esto o aquello.
El día que me descubra diciéndoles a mis hijos que cómo se atreven a llamarle música a la porquería que escuchan, o criticándoles su exótico peinado entintado en cinco colores, sabré que me he fallado a mí mismo.
Tal vez por eso, ahora, a mis 24 años (y aún sin hijos), una de las cosas que más me obsesionan es mantenerme al tanto con la escena musical. No decirle “no” a una rola o a un grupo, sin antes darle una oportunidad. Algunas veces la oportunidad no dura más de 10 segundos, pero es una oportunidad al fin y al cabo.
Antes, he de admitirlo, no lo hacía. Cuando estaba en la preparatoria me acuerdo de que apenas sabía que tal o cual cantante le gustaba a la niña más fresa de la escuela, yo ya lo juzgaba de comercial o plástico.
También he de decir que la mayoría de las veces que los prejuzgué, acerté con respecto a su dudosa calidad, pero sí me llevé algunas sorpresas en el trayecto.
Vamos, que por aquellas fechas lo más in era Backstreet Boys, N´Sync, Britney Spears y Christina Aguilera.
Comerciales y plásticos, no hay duda de ello. La mayoría de ellos sin talento alguno, pero con una buena maquinaria trabajando detrás hasta que la propuesta se desgastara. Y lógicamente se desgastó al poco tiempo.
A principios de la década actual el hip hop y el R&B absorbieron gran parte de los géneros populares, y terminaron (gracias a Jesucristo, Buda, Mahoma y Confusio) las llamadas boy bands. Pero el punto no es ése, sino que tras el desenmascaramiento de esos fraudes, los que sí tenían algo más que una cara bonita lograron colarse a las listas de hasta nuestros días.
Por ejemplo, Christina Aguilera demostró que tiene una gran voz, y eso la ha mantenido más o menos fresca. A Justin Timberlake alguien le hizo ver que de los N’Sync él era el único con capacidades para crear música y no solamente interpretarla, y ahora es el popstar número uno de los Estados Unidos.
Bueno, ninguno de ellos es un genio, así que no me malinterpreten. Pero sin duda llegan a componer cosillas interesantes de vez en cuando, lo cual me sería suficiente para no tener que sermonear a mi hipotética hija sobre el verdadero sentido de la música, y atosigarla con mp3 de la Jimi Hendrix Experience o la Velvet Underground (que ni siquiera son de mis tiempos).
Por eso trato de entrarles a todos los géneros que mi limitado cerebro permite (mi cerebro me tiene estrictamente prohibido escuchar reggaeton, cumbia y banda), y buscarles cosas positivas.
Por eso también trato de adelantarme un par de años en gustos, aunque mis amigos hagan cara de estreñimiento cuando los pongo a escuchar canciones “raritas”.
Y digo, la música mediocre siempre ha existido y siempre existirá, y además eso sucede en todos los géneros, desde el jazz y la música culta, hasta el metal y el country. Pero también es un hecho que cada cual es una aportación a los sonidos del futuro que, finalmente, son los que escucharán mis hijos.

servido por Pedro 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

athenea

athenea dijo

JAJAJA PUES ESPERO LO MISMO, Y VEO QUE SOMO DE LA MISMA EPOCA, HE DE CONFESAR QUE ME GUSTABA LA MUSICA DE ESOS ARTISTAS DE CHOCOLATE, Y QUE LOS BACKSTEET AUN ME GUSTAN AUN, SOY BASTANTE ALTERNATIVA, LE DOY UNA OPORTUNIDAD A LOS GENEROS JEJE PERO NO SOPORTO POR MUCHO EL REGAETON NI LA BANDAS, ME ENCANTA EL DOOM

28 Noviembre 2007 | 05:16 PM

Diana

Diana dijo

Ja, ja, ja, pa'empezar, mi cerebro me tiene prohibido lo mismo que a ti (banda, cumbia, Daddy Yankee y esas madres, guác!) Sin embargo, soy una tía tan infinitamente tolerante (sólo por fuerza de voluntad) que hace poco estuve dos días completos bajando, escuchando y pasando al MP3 de mi sobrino de 16 a Daddy Yankee, Don Omar, Wisin y Yandel, y un larguísimo y horrible etcétera. Cuando acabé ya no sabía ni cómo madres me llamaba y si veía a una mujer joven y poco vestida por la calle, ya no la pensaba en términos humanos, mis pobres neuronas intoxicadas podía imaginarlas rompiendo parabrisas de coches mientras un negro bembón alucinado le cantaba "cachorrita" y demás peladeces. Sonaré anticuada y media, pero el reggaeton es una de las cosas más vulgares y faltas de respeto para con la mujer que yo haya escuchado en mi vida. Y si por desgracia miras uno de sus videos en Htv, no alcanzas a explicarte cómo es que esas modelos sin cerebro pero con mucho culo, se prestan para menearles las nalgas como poseídas a esa bola de enfermos, mientras las insultan con las letras de las canciones.

Tus hijos...
Suena a que te estás poniendo grande, Escritor (no viejo, grande en venezolano, no en mexicano, ja, ja).

Te dejo besos;
Diana

1 Diciembre 2007 | 04:25 AM

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Pedro detesta a las cucarachas, a los racistas y a la carne por igual. Pedro no sabe nada de integrales ni derivadas. Pedro fuma. Pedro escribe de noche. Pedro ama lo suficiente a los libros como para leerlos, pero no tanto como para atesorarlos. Lo mismo le sucede con las mujeres. A Pedro la única bebida embriagante que le gusta es el tequila. Pedro ríe cuando ve los Simpsons, y llora cuando escucha Radiohead a solas. Pedro cumplirá tus más imprudentes fantasías lectoriles.
   

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