Tus besos
… Y se desprende de ella un cierto olor a anís o acaso lo imagino. Y luego cuatro labios se divierten jugando a que son dedos de una misma mano. Y las pestañas pestañean hasta el ocaso del acercamiento, y entonces dormitan sobre el párpado. Y las narices practican la esgrima: pelean pero nunca se lastiman. Y son las lenguas dos feroces culebras que se enredan entre paladares y colmillos, sueltan su veneno que se mezcla en las gargantas indistintamente.
… Y luego los ojos se enfocan uno al otro hasta encontrarse a sí mismos en el fondo. Y perece la fatiga. Y las manos reptan como perros mansos por la espalda. Y luego ya no sabe cada quien cuál es su cuerpo y cuál su alma.
… Entonces crece en las entrañas del abdomen un suspiro contenido, que se adivina en el silencio. El pecho galopa, el corazón trepida. El tiempo se detiene y da la sensación de ir en reversa.
… Poco a poco las mejillas se estiran hasta que el mentón se avergüenza de sentirse adolorido. Y la boca descansa, y la nariz respira. Y abrir los ojos y verte: saber que sigues conmigo.
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Ana A. Báez dijo
Buen poema para aliviar un día largo... Felicidades por el blog
Saludos!
9 Febrero 2008 | 01:43 AM