No para el sangrado
El miércoles 27 de febrero de este año, mientras me rasuraba, me hice una cortada. Siempre me corto cuando me rasuro, he de ser bastante estúpido. Pero esta vez, el corte fue más profundo; sangró más de lo normal. Supe que dejaría una cicatriz.
Lo que no me esperaba es que esa cicatriz me recordaría para toda la vida el día en que tú dejaste una cicatriz mucho más profunda en mí. Y ahora por eso hasta al verme en el espejo, te recuerdo.
En la barbilla, digamos al lado derecho de mi cara, se nota aún un pequeño punto blanquecino. En mis ojos, en mi voz, en mi andar, en la forma en que fumo cigarrillos, se nota aún tu ausencia.
La barba me ha crecido ya y tapa un poco la marca de la navaja. También la barba me dice cuántos días llevamos separados. Es el calendario de mi agonía.
Ojalá tu partida fuera un corte en la cara que coagula, cicatriza y hace costra.

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athenea dijo
SE PERFECTAMENTE QUE ES ESO, CUANDO MAS TRATAS DE OLVIDAR EL UNIVERSO CONSPIRA EN TU CONTRA, EN CADA ROSTRO LO/LA VEZ, EN CADA LUGAR ESCUCHAS SU NOMBRE, EN CADA LIBRO, REVISTA O PERIODICO APARECE AL MENOS UN PAR DE VECES ESE NOMBRE....
3 Marzo 2008 | 02:22 PM