Disney y los finales felices
Da mucho coraje cuando uno va al cine y se encuentra con un buen argumento en pantalla, pero con una dirección, unas actuaciones o, lo peor, un final facilito que termina dando al traste con la historia. Porque si uno va al cine y se encuentra con una película mala de pies a cabeza, bueno, pues al menos queda la satisfacción de haber disfrutado unas palomitas particularmente mantequillosas.
Las tres veces más recientes que he tenido esa sensación de "¡agh! hicieron lo más difícil y el final estuvo muy teto", ha ocurrido -sospechosamente- con cintas de Disney. Y digo "sospechosamente" porque me parece que no es casualidad que la famosa casa productora tenga que ver algo en esto.
Probablemente Disney tiene un reglamento pegado al lado de las computadoras donde los guionistas trabajan, en el que los obligan a cerrar sus historias y, además, a cerrarlas de forma que todos los personajes sean felices (claro está, exceptuando a los villanos). Lo malo del asunto es que entonces la empresa de Mickey Mouse cada vez sorprende menos, anulando la llamada "vuelta de tuerca" del final. Es decir, cualquiera que haya visto al menos 10 películas de Disney, ya sabe en qué terminará todo, aun cuando reste media hora de proyección.
Sí, ya sé que el mercado objetivo de Disney son los niños y entonces resulten razonables sus finales felices, pero está claro que los niños también han cambiado y ya no son tan ñoños como antes. Por eso Shrek tuvo tanto éxito; por eso Harry Potter, Los Simpsons, Star Wars o Batman son las franquicias que más muñequitos venden. Los niños no necesariamente quieren finales felices.
Y bueno, todo esto viene a colación después de haber visto Encantada, Cuentos que no son cuento y Bolt. Y también, en menor medida, la tercera parte de Piratas del Caribe.
Una princesa salida de un tradicional cuento de hadas que cae en el mundo real y su adaptación a ese nuevo entorno, mientras que la gente la ve como una loca por andar cantando por cualquier cosa y hablando con los pajaritos, me parece una idea genial. Y lo fue... hasta que Disney se acordó de que su target era una audiencia con poco criterio. O más bien, hasta que Disney creyó que su target era una audiencia con poco criterio.
O qué me dicen de un sujeto que le cuenta cuentos a sus sobrinos, que más tarde se vuelven realidad para él. También eso tenía mucha tela de dónde cortar, pero al final... ¡cuas! Lo de siempre.
No ahondaré en la trama final de esas historias por respeto a quienes no las han visto, aunque es altamente probable que si ya vieron alguna cinta de Disney en el pasado, tengan ya una clara idea de cómo culminan.
He dicho.

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Ale dijo
Por Dios, Encantada es maravillosa, ¿a poco no te recuerda a mamá? Sí, el final estuvo piojoso, pero la magia de la peli valió la pena, sé que no soy tu mejor referencia pero...pregúntale a Paty, jajaja.
La vida real a veces también tiene finales felices...o al menos largos años felices...
Love you,
Ale
3 Abril 2009 | 09:05 PM