Desde siempre jugamos a las escondidas...

los frutos contorsionistas dentro de pequeñas semillas
el viento invisible para no revelar su posición
las ardillas son astutas: cambian de árbol continuamente
el Sol es torpe, en cambio, y se asoma diario a ver si alguien lo ha descubierto
la herida se resguarda debajo de la piel
la otra herida se esconde detrás de los ojos más bonitos
el tiempo corre para que no lo puedas ver
el silencio ocultando algo, por definición
las sábanas resguardan cuerpos tibios
tú estuviste a no más de cinco kilómetros de mí durante años
y recién apenas te encontré
algo esconde el universo, aunque no sabemos qué
Dios se esconde muy bien.

Final 2:

Desde siempre jugamos a las escondidas...
y siempre gana Dios.

Final 3:

A la muerte le toca buscar.