Diariamente se libra una batalla
entre los hombres tristes,
que saben que la muerte los espera
en un día cualquiera
de los trescientos sesenta y seis que han escrito
en el encabezado de una página vacía.

Los hombres tristes son los que traen la noche por dentro,
por eso duermen de día y con la luz prendida,
para apagar las estrellas, que a la distancia,
lucen diminutas en su cuerpo.

Los hombres felices cierran las cortinas
para que la madrugada no pueda encontrarlos
mientras duermen. Mientras,
los hombres tristes se desvelan.