Pudo haber sido Dios
pero entonces no tendría sentido el sufrimiento,
ni el niño que duerme cobijado por cartón mojado.
Qué decir del ciego y sordo
que nunca oyó hablar de las pinturas de Magritte.

Pudo haber sido algún demonio entonces,
pero la risa, el anhelo y los orgasmos
serían sus debilidades.
No, un demonio no escribió tanta poesía.

Quizá la naturaleza, sabia como dicen,
pidió a sus cielos ser azules, rojos, negros,
según su propio humor
y vender caros sus secretos.
Pero me desconcierta el hombre.
Pudiera ser que el hombre se inventara a sí mismo
y luego lo olvidara como olvida todo;
tal vez el hombre estuviera deprimido
y planeara su suicidio millones de años antes.

El tiempo. Habría sido el tiempo,
aburrido de pasar las horas sin que pase nada.
O la nada, buscando algo.

Sólo quedamos tú y yo
culpándonos mutuamente.
Y es posible que hayamos sido nosotros
y por eso todo parezca tan confuso y caótico,
pues ya no movemos los hilos con la misma mano.