bajo la tierra de ese árbol
(que es un puño abriéndose)
más abajo de sus lombrices
(y aun más de las criptas de esas lombrices)
creceremos nosotros en sentido contrario
(como si el suelo lloviera nuestras aguas)
enterrados cada vez más por el peso del tiempo
(olvidando)
y entonces viviremos juntos toda nuestra muerte
bajo
la
tierra
de
ese
árbol